Precalienta el horno a 200°C. Corta los calabacines por la mitad a lo largo y vacía la pulpa con una cuchara, dejando una cáscara de 5 mm. Pica la pulpa extraída y resérvala. Sala ligeramente las cáscaras ahuecadas y colócalas boca abajo sobre un plato durante 10 minutos para que suelten agua.
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